28.2.05
"Voy a postularme para encabezar la lista coruñesa"
ENTREVISTA A XOSÉ MANUEL BEIRAS - PRESIDENTE DEL CONSELLO NACIONAL DEL BNG
"Me pregunto dónde está mucha gente valiosa del BNG que se siente desincentivada o descontenta. Es lo primero que hay que resolver".
"Me pregunto dónde está mucha gente valiosa del BNG que se siente desincentivada o descontenta. Es lo primero que hay que resolver".
[27/02/2005 - La Opinión de A Coruña]
La conversación tuvo lugar poco antes de que el presidente del Consello Nacional del Bloque iniciase su viaje a Uruguay, donde se encuentra ahora.
-El BNG viene de registrar otro mal resultado en el referéndum. Su invitación al no ha tenido poco apoyo. ¿Le preocupa esa tendencia reiterada a la baja, al picado, que obtiene la oferta nacionalista gallega...?
-Ja, ja, ja: puede reproducirlo.
-Reproducido queda. ¿Por qué ese descenso...?
-Si tuviese la respuesta, igual habría una revolución.
-¿Dentro o fuera...?
-Dentro y fuera. Evidentemente si a partir de un determinado momento todo un proceso de avance electoral y social del nacionalismo gal-lego se para, es indispensable analizar seriamente las causas, un ejercicio objetivador. Eso es muy difícil que se haga en cualquier fuerza política, y aún más difícil cuando, precisamente, las cosas no van bien. Yo he analizado bastante esto e incluso elaboré un informe crítico, y autocrítico, aunque no masoquista, sin ningún tipo de complejo ni de flagelación, pero sí con análisis descarnado, con la intención de que fuese un documento para la reflexión colectiva en el Consello Nacional.
-¿Se hizo...?
-Ese informe se filtró y no llegó a ser objeto de un debate. En ese informe está plasmado mi análisis y las conclusiones. No es el momento de hacer la síntesis ahora, y menos en una entrevista porque podría acabar en caricatura, pero sí que diré que lo que no podemos hacer en el BNG y hablo en plural no mayestático, sin excluirme, es acabar resumiendo las cosas en aquella frase de Felipe II: "Yo no envié a mis naves a luchar contra los elementos". Los elementos fueron iguales para todos y unos ganaron y otros perdieron. Creo que efectivamente hay un impacto de lo que yo llamo la involución aznarista que motivó unos efectos muy lesivos dentro del mapa político de Galicia para el nacionalismo gallego, pero eso se puede aplicar a lo que ocurrió en 2001, incluso parcialmente a lo del 2003, pero ya no en 2004 ni en este referéndum. Es cierto que en los años 90 el PSOE estaba en crisis y era una oportunidad para el BNG crecer a costa de su espacio, pero en todo caso el nacionalismo nunca tuvo socialmente, políticamente, en Galicia el asentamiento que logró en Euskadi y Cataluña, y con eso hay que contar. Y eso obliga a intensificar el análisis de las variables controlables cuando se estudian los resultados, porque en las que se puede influir. Y si no se hace en serio será difícil remediar o resolver los problemas en aquello que dependa del Bloque y se quedará a expensas de lo que no se controla.
-Los ingleses ganaron a la Armada Invencible porque tenían mejores mandos. Puede que tras el resultado del referéndum alguien cuestione el mando del BNG y pregunte dónde está Beiras, por ejemplo.
-Podemos hablar de eso, pero antes yo me pregunto con insistencia dónde está mucha gente valiosa del BNG que me consta que se siente descorazonada o desincentivada o descontenta. Eso es lo primero que tiene que resolver el BNG. Pero resolverlo pasa por una cosa muy simple: porque la dirección se arrope en el conjunto de la militancia y no se ampare sólo en un sector organizado. El Bloque es plural, por definición, se diseñó ideológica y socialmente plural precisamente para poder abarcar al máximo no sólo la ciudadanía nacionalista sino además a la ciudadanía no nacionalista pero con conciencia o sentimiento de pertenencia al país, galleguista, y atraerla a participar en un proyecto diseñado por el nacionalismo pero que hay que compartir con quienes no lo son pero se siente gallega y quiere que Galicia disponga de instrumentos propios. Eso se ejemplifica muy bien en lo que acaba de pasar: yo desde el primer momento sostuve la posición de que el Tratado había que destriparlo, analizarlo y explicarlo, primero dentro del Bloque y después a la sociedad. Tengo una opinión pésima del Tratado, porque soy nacionalista y porque soy claramente de izquierdas: toda su parte tercera me parece demoledora y me resulta difícil entender que los socialdemócratas europeos reclamasen tan rotundamente un sí cuando ésa parte desmonta el edificio construido por ellos desde 1945. Mi posición por tanto era clara y rotundamente adversa, pero defendí que dado que el electorado del BNG real y posible, la gente con ideario nacionalista o galeguista en este país es muy plural y diversa, y podría existir quien considerase malo el Tratado pero importante que Europa diese un paso adelante; y también quienes quisieran demostrar su rechazo con un voto en blanco o una abstención activa. Mi tesis era explicar el diagnóstico negativo del BNG sobre el Tratado y Galicia, hacerlo con claridad, y dejar que los ciudadanos decidiesen por su cuenta sobre el diagnóstico y la explicación y que en todo caso el BNG fuese un referente en esta sociedad de comportamientos de voto diferente. Fue un error lanzar el no por delante, identificar el apoyo a las tesis del BNG con ese no, y más aún que pareciese que para ser conspicuamente nacionalista sólo cabía un no al Tratado.
-Si sus tesis son desatendidas por la dirección, tiene lógica para sus adversarios internos la pretensión de alejarlo. Usted ha dicho que no se considera jubilado. ¿Dónde está usted?
-Pretendo estar en el rol que yo mismo escogí desempeñar desde la última asamblea, cuando se creó la presidencia del Consello Nacional, como referente institucional, y no en el que deje voluntariamente, que era el de candidato a la Presidencia de la Xunta. Eso significa que dado que el BNG es una fuerza nacionalista pero que respeta la Constitución en política institucional y por tanto aspira a gobernar en Galicia en el marco de la Constitución y del Estatuto, tiene una alternativa de gobierno en el marco estricto autonómico pero además un proyecto político que no acaba ahí. Y por tanto la combinación de las dos referencias es fundamental para que el Bloque pueda por una banda ser referente claro de alternativa de gobierno y por otra banda referente de un proyecto político para este país, que sobrepasa ese marco y que dependerán su evolución cómo evolucionan otras circunstancias, por ejemplo la de la reforma constitucional. Mi rol está diseñado así. El problema es que efectivamente en la práctica ese rol está opacado porque hay, se siente, una enorme necesidad de consolidar un liderazgo definido sólo a base de la candidatura a la Presidencia de la Xunta, y entonces el problema que se plantea es si en el BNG cumple sumar o restar. Todas las reacciones que conducen a pensar que Beiras, precisamente porque sigue siendo un referente, puede distorsionar la imagen de la alternativa a la Presidencia de la Xunta, todas las reacciones que van en ese sentido, lo único que hacen es restar potencial al BNG. Pero esto que ocurre con Beiras ocurre a otros niveles con los cuadros y la militancia que apuesta fundamentalmente por el proyecto plural del BNG en lugar de apostar por otra línea más concreta dentro del proyecto del BNG que es la línea definida por la Unión do Povo Galego. Y ahí existen problemas, es evidente. Lo que puedo decir, para que quede claro, es que voy a postularme para encabezar la lista que siempre encabecé en las elecciones al Parlamento de Galicia [la candidatura por A Coruña], y que sea la militancia del BNG, y por tanto las asambleas comarcales, la que decida si eso tiene sentido o no, si es bueno o malo para el BNG. Así de claro de una vez. He dicho antes que estaré a lo que..., pero ahora no, ahora doy el paso.
-Se ha dicho que usted quiere presidir el Parlamento de Galicia, y que si eso fuera posible, reduciría otras posibilidades para el BNG en una hipotética coalición. Que recortaría el cupo, vaya...
-A mí nadie me preguntó, ni dentro ni fuera del BNG, si me gustaría o no ser presidente del Parlamento, si yo considero que puedo o no hacer una labor de dignificación del Parlamento. Si no se me preguntó, sabe perfectamente que no soy persona que admita simplemente que le fabriquen un destino, ¿de acuerdo? Por lo tanto eso, en todo caso, puede ser una hipótesis de trabajo, pero no es mi hipótesis de trabajo. Yo no aspiro a ser presidente del Parlamento, no tengo la más mínima aspiración, aunque tampoco lo descarto en un escenario determinado de resultados electorales, entre ellos que el PP pierda la mayoría, que el BNG no quede en puesto para aspirar a la Presidencia de la Xunta. Pero yo no estoy pensando en eso, estoy pensando en que el BNG si quiere ser el primero tiene que utilizar todo el potencial, toda su capacidad política, cívica, electoral, toda, sin prescindir de nadie, de ninguna parte por considerar que distorsiona el diseño de un liderazgo unipersonal. Yo estoy por lo primero, me debo a este país antes que al propio BNG. Yo, que fui de las personas que se apuntaron a construir el BNG en 1972 y que aportaron algo al diseño del Bloque, siempre consideré que el BNG era un instrumento. Y yo dentro del BNG una pieza de ese instrumento.
-Las cosas, como usted dibuja, podrían estar cambiando. ¿Y entonces...?
-Si el instrumento dejase de ser el adecuado para lo que necesita este país y los ciudadanos, yo, que creo que lo primero es servir al país y a esos ciudadanos, tendría que hacerlo al margen de un instrumento que dejaría de ser un instrumento válido que yo también contribuí a formar.
-¿Me está diciendo que se iría?
-Lo que le estoy diciendo ya lo dije en la Ejecutiva del BNG hace casi un año: nunca, cuando hablo de cosas importantes, nunca lo hago en público sin decirlo antes dentro. Todo esto se sabe perfectamente en la dirección porque, insisto, a mí lo que me importa es Galicia, yo trabajo para Galicia y viviendo para Galicia, no viviendo de Galicia, no para mis objetivos personales.
-El BNG viene de registrar otro mal resultado en el referéndum. Su invitación al no ha tenido poco apoyo. ¿Le preocupa esa tendencia reiterada a la baja, al picado, que obtiene la oferta nacionalista gallega...?
-Ja, ja, ja: puede reproducirlo.
-Reproducido queda. ¿Por qué ese descenso...?
-Si tuviese la respuesta, igual habría una revolución.
-¿Dentro o fuera...?
-Dentro y fuera. Evidentemente si a partir de un determinado momento todo un proceso de avance electoral y social del nacionalismo gal-lego se para, es indispensable analizar seriamente las causas, un ejercicio objetivador. Eso es muy difícil que se haga en cualquier fuerza política, y aún más difícil cuando, precisamente, las cosas no van bien. Yo he analizado bastante esto e incluso elaboré un informe crítico, y autocrítico, aunque no masoquista, sin ningún tipo de complejo ni de flagelación, pero sí con análisis descarnado, con la intención de que fuese un documento para la reflexión colectiva en el Consello Nacional.
-¿Se hizo...?
-Ese informe se filtró y no llegó a ser objeto de un debate. En ese informe está plasmado mi análisis y las conclusiones. No es el momento de hacer la síntesis ahora, y menos en una entrevista porque podría acabar en caricatura, pero sí que diré que lo que no podemos hacer en el BNG y hablo en plural no mayestático, sin excluirme, es acabar resumiendo las cosas en aquella frase de Felipe II: "Yo no envié a mis naves a luchar contra los elementos". Los elementos fueron iguales para todos y unos ganaron y otros perdieron. Creo que efectivamente hay un impacto de lo que yo llamo la involución aznarista que motivó unos efectos muy lesivos dentro del mapa político de Galicia para el nacionalismo gallego, pero eso se puede aplicar a lo que ocurrió en 2001, incluso parcialmente a lo del 2003, pero ya no en 2004 ni en este referéndum. Es cierto que en los años 90 el PSOE estaba en crisis y era una oportunidad para el BNG crecer a costa de su espacio, pero en todo caso el nacionalismo nunca tuvo socialmente, políticamente, en Galicia el asentamiento que logró en Euskadi y Cataluña, y con eso hay que contar. Y eso obliga a intensificar el análisis de las variables controlables cuando se estudian los resultados, porque en las que se puede influir. Y si no se hace en serio será difícil remediar o resolver los problemas en aquello que dependa del Bloque y se quedará a expensas de lo que no se controla.
-Los ingleses ganaron a la Armada Invencible porque tenían mejores mandos. Puede que tras el resultado del referéndum alguien cuestione el mando del BNG y pregunte dónde está Beiras, por ejemplo.
-Podemos hablar de eso, pero antes yo me pregunto con insistencia dónde está mucha gente valiosa del BNG que me consta que se siente descorazonada o desincentivada o descontenta. Eso es lo primero que tiene que resolver el BNG. Pero resolverlo pasa por una cosa muy simple: porque la dirección se arrope en el conjunto de la militancia y no se ampare sólo en un sector organizado. El Bloque es plural, por definición, se diseñó ideológica y socialmente plural precisamente para poder abarcar al máximo no sólo la ciudadanía nacionalista sino además a la ciudadanía no nacionalista pero con conciencia o sentimiento de pertenencia al país, galleguista, y atraerla a participar en un proyecto diseñado por el nacionalismo pero que hay que compartir con quienes no lo son pero se siente gallega y quiere que Galicia disponga de instrumentos propios. Eso se ejemplifica muy bien en lo que acaba de pasar: yo desde el primer momento sostuve la posición de que el Tratado había que destriparlo, analizarlo y explicarlo, primero dentro del Bloque y después a la sociedad. Tengo una opinión pésima del Tratado, porque soy nacionalista y porque soy claramente de izquierdas: toda su parte tercera me parece demoledora y me resulta difícil entender que los socialdemócratas europeos reclamasen tan rotundamente un sí cuando ésa parte desmonta el edificio construido por ellos desde 1945. Mi posición por tanto era clara y rotundamente adversa, pero defendí que dado que el electorado del BNG real y posible, la gente con ideario nacionalista o galeguista en este país es muy plural y diversa, y podría existir quien considerase malo el Tratado pero importante que Europa diese un paso adelante; y también quienes quisieran demostrar su rechazo con un voto en blanco o una abstención activa. Mi tesis era explicar el diagnóstico negativo del BNG sobre el Tratado y Galicia, hacerlo con claridad, y dejar que los ciudadanos decidiesen por su cuenta sobre el diagnóstico y la explicación y que en todo caso el BNG fuese un referente en esta sociedad de comportamientos de voto diferente. Fue un error lanzar el no por delante, identificar el apoyo a las tesis del BNG con ese no, y más aún que pareciese que para ser conspicuamente nacionalista sólo cabía un no al Tratado.
-Si sus tesis son desatendidas por la dirección, tiene lógica para sus adversarios internos la pretensión de alejarlo. Usted ha dicho que no se considera jubilado. ¿Dónde está usted?
-Pretendo estar en el rol que yo mismo escogí desempeñar desde la última asamblea, cuando se creó la presidencia del Consello Nacional, como referente institucional, y no en el que deje voluntariamente, que era el de candidato a la Presidencia de la Xunta. Eso significa que dado que el BNG es una fuerza nacionalista pero que respeta la Constitución en política institucional y por tanto aspira a gobernar en Galicia en el marco de la Constitución y del Estatuto, tiene una alternativa de gobierno en el marco estricto autonómico pero además un proyecto político que no acaba ahí. Y por tanto la combinación de las dos referencias es fundamental para que el Bloque pueda por una banda ser referente claro de alternativa de gobierno y por otra banda referente de un proyecto político para este país, que sobrepasa ese marco y que dependerán su evolución cómo evolucionan otras circunstancias, por ejemplo la de la reforma constitucional. Mi rol está diseñado así. El problema es que efectivamente en la práctica ese rol está opacado porque hay, se siente, una enorme necesidad de consolidar un liderazgo definido sólo a base de la candidatura a la Presidencia de la Xunta, y entonces el problema que se plantea es si en el BNG cumple sumar o restar. Todas las reacciones que conducen a pensar que Beiras, precisamente porque sigue siendo un referente, puede distorsionar la imagen de la alternativa a la Presidencia de la Xunta, todas las reacciones que van en ese sentido, lo único que hacen es restar potencial al BNG. Pero esto que ocurre con Beiras ocurre a otros niveles con los cuadros y la militancia que apuesta fundamentalmente por el proyecto plural del BNG en lugar de apostar por otra línea más concreta dentro del proyecto del BNG que es la línea definida por la Unión do Povo Galego. Y ahí existen problemas, es evidente. Lo que puedo decir, para que quede claro, es que voy a postularme para encabezar la lista que siempre encabecé en las elecciones al Parlamento de Galicia [la candidatura por A Coruña], y que sea la militancia del BNG, y por tanto las asambleas comarcales, la que decida si eso tiene sentido o no, si es bueno o malo para el BNG. Así de claro de una vez. He dicho antes que estaré a lo que..., pero ahora no, ahora doy el paso.
-Se ha dicho que usted quiere presidir el Parlamento de Galicia, y que si eso fuera posible, reduciría otras posibilidades para el BNG en una hipotética coalición. Que recortaría el cupo, vaya...
-A mí nadie me preguntó, ni dentro ni fuera del BNG, si me gustaría o no ser presidente del Parlamento, si yo considero que puedo o no hacer una labor de dignificación del Parlamento. Si no se me preguntó, sabe perfectamente que no soy persona que admita simplemente que le fabriquen un destino, ¿de acuerdo? Por lo tanto eso, en todo caso, puede ser una hipótesis de trabajo, pero no es mi hipótesis de trabajo. Yo no aspiro a ser presidente del Parlamento, no tengo la más mínima aspiración, aunque tampoco lo descarto en un escenario determinado de resultados electorales, entre ellos que el PP pierda la mayoría, que el BNG no quede en puesto para aspirar a la Presidencia de la Xunta. Pero yo no estoy pensando en eso, estoy pensando en que el BNG si quiere ser el primero tiene que utilizar todo el potencial, toda su capacidad política, cívica, electoral, toda, sin prescindir de nadie, de ninguna parte por considerar que distorsiona el diseño de un liderazgo unipersonal. Yo estoy por lo primero, me debo a este país antes que al propio BNG. Yo, que fui de las personas que se apuntaron a construir el BNG en 1972 y que aportaron algo al diseño del Bloque, siempre consideré que el BNG era un instrumento. Y yo dentro del BNG una pieza de ese instrumento.
-Las cosas, como usted dibuja, podrían estar cambiando. ¿Y entonces...?
-Si el instrumento dejase de ser el adecuado para lo que necesita este país y los ciudadanos, yo, que creo que lo primero es servir al país y a esos ciudadanos, tendría que hacerlo al margen de un instrumento que dejaría de ser un instrumento válido que yo también contribuí a formar.
-¿Me está diciendo que se iría?
-Lo que le estoy diciendo ya lo dije en la Ejecutiva del BNG hace casi un año: nunca, cuando hablo de cosas importantes, nunca lo hago en público sin decirlo antes dentro. Todo esto se sabe perfectamente en la dirección porque, insisto, a mí lo que me importa es Galicia, yo trabajo para Galicia y viviendo para Galicia, no viviendo de Galicia, no para mis objetivos personales.

